Cuando se acabe con el piramidismo mental de la gente, el categorismo, cuando se acabe con ese enfermizo y confraternalista afán de mofa, cuando se acabe con los fanfarrones o presumidos, cuando se acabe el culto a la supuesta "perfección" del cuerpo humano, cuando se termine con deternianda obcecación conyugal que destruye o sustituye al entendimiento y la confianza, desde los medios de comunciación y las instituciones y desde la calle hacia éstos, ... cuando se acabe con casi todo lo que está ocurriendo, con esas formas de pensar y con todos esos comportamientos,... en las que TODO el mundo acaba perjudicado de un modo u otro, objetivos, ejecutores o terceras personas,...
Comenzará a brillar la luz del alma, de la paz, de la alegría, de la confianza,... del fin de la gente a la que le gusta humillar, ofender o perjudicar, que son la mitad o las tres cuartas partes de la gente de un país, como España, saturado de comportamientos conflictivos, violentos y cínicos.

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