Es "normal" que, cuando una mayoría de gente, casi unánime, estando lo enferma que está de vanidad, arrogancia, garrulería y egoísmo, otras personas seamos las que supuestamente seamos los "enfermos", según el punto de vista (y los intereses personales) de esa cuasi-unanimidad social y que, por esto, tengamos que vivir la vida con humillación tras humillación, vigilados para aislarnos del mundo y negarnos, con reiteración, nuestros derechos tan básicos como la justicia, la vivienda e, incluso, relacionarnos con las demás personas porque, unos por ejecutores de acciones perversas, así como la pasividad de las demás personas, andan contaminando a las mismas o a otras personas, en base a no se sabe que ideas fijas, para que yo -nosotros- nos veamos permanentemente marginadas y sólas, preguntándonos, una vez tras otra, porqué no responden o cambian de opinión las personas con las que esperábamos obtener algún beneficio material o mutuamente sentimental. También nos preguntamos, por qué no hay nadie de razonar y preguntarse qué puede estar ocurriendo e interesarse por la persona a la que supuestamente había que ignorar o perjudicar, pero no, parece que el único que piensa soy yo -además de alguien más en el mundo-, porque el resto de la gente actúa de forma autómata según les dicte sus cerebros a cada momento o lugar.
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